Saltar al contenido

Cómo detectar los falsos infartos

Los falsos infartos suponen casi un 10 % de todos los supuestos infartos.

Un infarto cardíaco consiste en que el corazón deja de recibir suficiente riego sanguíneo y el tejido se daña. Es una situación bastante frecuente en urgencias. Sin embargo, muchas de las personas que acuden sufren falsos infartos que confunden con uno real.

De hecho, según la Sociedad Española de Cardiología, uno de cada diez infartos diagnosticados es, en realidad, un falso infarto. Además, solo una de cada cinco personas que acude a urgencias por estar sufriendo un infarto lo padece realmente.

El problema de los falsos infartos es que, si no se diagnostican correctamente, pueden suponer que a esa persona se le realicen pruebas invasivas que no están exentas de riesgo. Por ello, a continuación te explicaremos cómo detectar los falsos infartos.

¿En qué consisten los falsos infartos?

Gracias a las series, películas o incluso los libros, prácticamente todo el mundo sabe cuáles son los síntomas de un infarto de miocardio. Se caracteriza por una sensación de opresión y de dolor en el pecho, además de una alteración de la sensibilidad del brazo izquierdo.

No obstante, estos síntomas pueden obedecer a muchas otras causas. Es frecuente que el propio miedo a sufrir un infarto haga que, ante cualquiera de estos signos, la persona crea que lo está padeciendo. De ahí que haya muchos falsos infartos.

Sin embargo, se trata de una situación de emergencia, por lo que existen una serie de protocolos que permiten actuar con rapidez ante ello. Por ejemplo, el Código Infarto es una herramienta que permite atender a las personas que lo sufren.

Para activar el este protocolo es necesario que la persona cumpla ciertos criterios, tanto a nivel de síntomas como en los resultados de las pruebas. Es esencial realizar un electrocardiograma para comprobar la actividad del corazón.

Aún así, este tipo de herramientas también tienen falsos positivos y pueden enmascarar los falsos infartos. El problema de esto, tal y como mencionábamos antes, es que a estas personas se les realizan   pruebas invasivas, como el cateterismo, para intentar tratarlos.

¿Qué pueden ser en realidad los falsos infartos?

Los falsos infartos pueden ser, en realidad, otra patología que presente síntomas similares. En primer lugar, puede tratarse de una lesión de los músculos que hay entre las costillas. Es frecuente que esto ocurra al toser muy fuerte, por ejemplo.

En este caso, el dolor es punzante y se localiza en uno de los costados de manera bastante concreta. Además, se incrementa cada vez que se mueve el tórax con la respiración o al volver a toser.

Otra situación que se confunde con frecuencia es el reflujo esofágico. El reflujo consiste en que el contenido ácido del estómago pasa al esófago y provoca que este se contraiga.

A veces, se manifiesta como una sensación de opresión en el pecho, por lo que puede parecer un infarto.

La pericarditis es una patología que también provoca síntomas similares. Consiste en una inflamación del pericardio, que es una de las membranas que envuelve al corazón. Produce dolor continuo en el pecho, en la zona donde se encuentra el corazón.

La diferencia entre la pericarditis y el infarto es que el dolor es más leve en esta. Además, suele estar precedida de una infección, por lo que esto puede dar una pista. Por ejemplo, puede ocurrir después de un catarro.

Situaciones de urgencia

Lo que debemos tener presente es que los falsos infartos deben ser asistidos y tratados como una emergencia hasta que se demuestre que no son un infarto real. Por ello, aunque pueda tratarse de otra patología, es esencial acudir al médico con urgencia.

Es mejor que sean los médicos los que realicen un examen exhaustivo de esa persona y elijan si es necesario realizar algún tipo de tratamiento. De no hacerlo, podría tratarse de un infarto real y la vida de esa persona estaría en juego.

¿Cuál es el mejor ejercicio para prevenir infartos?

Para prevenir infartos es necesario conocer cuáles son los trucos que se deben poner en práctica, además de cuándo y cómo.

El riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular aumenta con el paso del tiempo. Por ello, cuando se pasa la barrera de los cuarenta años, el ejercicio para prevenir infartos resulta fundamental.

Para llevar una vida saludable es fundamental que el corazón este sano. Sin embargo, el estilo de vida sedentario sumado al tabaquismo, el estrés diario y malos hábitos alimentarios hacen un tanto difícil que el corazón se encuentre en óptimo estado.

También es importante descansar bien, dejar de fumar y empezar a hacer ejercicio. Esto ayuda a prevenir infartos y reducir los factores que pueden llevar a sufrirlos.

De acuerdo a la condición física previa de cada persona, se recomiendan diferentes disciplinas, adecuadas para reducir el peligro de problemas cardíacos.

Pero ¿cuál es el mejor ejercicio para fortalecer el corazón? Según algunos estudios publicados existen algunos tipos de ejercicios que pueden realizarse para mejorar la salud cardiovascular a corto plazo.

Prevenir infartos: los mejores deportes y ejercicios

Natación

Este ejercicio no solo ayuda a prevenir infartos. También mejora la respiración y, por ende, la oxigenación del organismo. La natación involucra el movimiento de grandes grupos musculares, sin generar un alto impacto en las articulaciones. Por esta razón, el riesgo de lesión es nulo.

Puede realizarse a cualquier edad. Para optimizar los beneficios de nadar, se podrían combinar algunos ejercicios aeróbicos dentro del agua. Además, la natación ayuda a bajar de peso, disminuye el colesterol malo y equilibra la tensión arterial.

Nadar es, sin duda, uno de los ejercicios más completos para proteger la salud en general. Un dato a tener en cuenta, es que el agua debe estar a una temperatura adecuada (entre 25 y 30º Celsius). Si se elige una temperatura muy baja, la natación puede conllevar riesgos para la salud.

Deportes con raqueta

Estudios recientes han demostrado que los deportes que se practican con raqueta como el squash, tenis y padel, entre otros, son recomendables para prevenir infartos. Entre otras cosas, porque ayudan a mejorar el rendimiento cardiovascular y metabólico.

Estos deportes combinan periodos de intensa actividad con otros de descanso o recuperación. Justamente esta característica es lo que los hace ideales para una mejora significativa en la salud del corazón.

Por supuesto, los deportes resultan mucho más beneficiosos cuando se realizan de forma moderada, recreativa. Ya que se deja de lado el espíritu competitivo y la exigencia extralimitada del cuerpo.

Caminar

Es el primer ejercicio que los cardiólogos sugieren para comenzar a cuidar el corazón, prevenir infartos y atenuar los factores de riesgo. Caminar está al alcance de todos, solo basta establecer una rutina de al menos 20 minutos, tres veces a la semana.

Es primordial, mientras se está caminando, mantenerse hidratado bebiendo agua y usar calzado cómodo.

Se puede aumentar la intensidad de la caminata, de moderada a intensa, para que la frecuencia cardíaca aumente y el gasto de energía sea mayor.

Una vez que el cuerpo se acostumbra a una rutina, se puede aumentar o alternar caminata con un trote. Además es recomendable pasar de la caminata a la marcha atlética para aumentar los beneficios cardiosaludables de la disciplina.

Caminar ayuda también a erradicar el estrés, tan nocivo para la salud en general. La caminata es incluso recomendable para la reducción de discapacidades en personas mayores.

Otras opciones, otros ejercicios

Existen otros tipos de ejercicios de alto impacto, como el running. En ellos se somete al corazón a un trabajo excesivo, que no es aconsejable para aquellos que ya padecen una enfermedad cardiovascular. Si ese es el caso, se deberían evitar.

Bailar también es un muy buen ejercicio aeróbico que puede hacerse en casa. Al bailar ejercitamos muchas de nuestras articulaciones, además de que nos evadimos de los problemas cotidianos.

Lo importante es dedicar por lo menos 30 minutos cada día a hacer ejercicio moderado, aunque este sea solo caminar.

No es necesario acudir al gimnasio para comenzar a proteger la salud cardiovascular pero sí al médico de cabecera, quien evaluará hasta qué grado ejercitarse, además de aconsejar otro tipo de cuidados.

Para prevenir infartos hay que moverse

Caminar es, básicamente, el mejor ejercicio que los profesionales de la salud recomiendan para prevenir infartos. ¿Por qué? porque al caminar se ejercita el músculo más importante del organismo: el corazón.